El fosfuro de aluminio es un fumigante sólido, que en contacto con la humedad del aire y de cualquier producto cambia a estado gaseoso generando gas fosfamina o fosfuro de hidrógeno (PH3), gas insecticida, acaricida y rodenticida, que controla las plagas en cualquier estadio. No posee poder residual y no deja residuos que afecten los posteriores procesos de industrialización.
Así la fumigación con fosfuro de aluminio debe ser únicamente parte de una estrategia de manejo de plagas especialmente cuando se refiere a productos almacenados.
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